Dios pondrá los deseos correctos en tu corazón

No temas

«Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención» (Filipenses 2:13).

Todos hemos escuchado el viejo dicho que dice: “sigue tu corazón”. Si bien ese podría ser un buen consejo para alguien que quiere vivir una vida feliz y plena, a menudo no es tan simple como parece. Los deseos de nuestro corazón a menudo no siempre son lo mejor para nosotros.

Por ejemplo, ¿qué pasa si sientes que falta algo en tu vida, pero no sabes exactamente qué es? ¿O qué pasa si estás tan atrapado en la rutina diaria del trabajo y las obligaciones que ni siquiera sabes cuáles podrían ser tus propias aspiraciones personales, si es que alguna vez encuentras el tiempo para pensar en ello?

Es más, ¿eres como la mayoría de las personas en estos días, que afirman que están demasiado ocupadas para encontrar el amor? En realidad, la mayoría de las personas lo que están es demasiado asustadas.

El resultado es que muchos de nosotros pasamos la vida persiguiendo cosas que no nos dan satisfacción. También huimos de cosas que realmente no debemos temer o deseamos cosas que la verdad son de perdición para nuestra perdición. ¿Por qué? Aunque la idolatría no es el tema central de esta nota, te diré el porqué… Porque se nos ha educado para que abandonemos las necesidades de Dios en favor de la adoración de falsos dioses.

¿Qué es la idolatría?

La idolatría es ante todo la adoración de dioses falsos. Pero de manera más general, también puede referirse a la admiración excesiva por alguien o algo.

En otras palabras, el concepto de idolatría se puede aplicar tanto a contextos seculares como religiosos, aunque se usa más comúnmente en relación con este último. El término se utiliza en la Biblia para condenar el culto a otros dioses, pero también puede referirse a dar una importancia excesiva a algo.

En el Nuevo Testamento, Pablo condena las «palabras ociosas«, los «engaños vanos» como algo similar a la idolatría. El Libro de los Salmos es crítico con aquellos que “se inclinan ante la vanidad” y “hacen sacrificios a dioses falsos”. El autor del Libro de los Proverbios advierte a los que siguen los “senderos de la locura” que “desvían vidas”.

¿Por qué idolatramos las cosas?

Los humanos siempre hemos tenido una tendencia a adorar dioses falsos. Es parte de nuestra naturaleza poner las cosas delante de Dios, como se describe en la Biblia. Pero algunos ponemos nuestros deseos y nuestra confianza en dioses falsos. ¿Por qué es esto? Hay una serie de razones por las que podríamos idolatrar cosas:

Ignorancia: la mayoría de las personas ni siquiera piensan en lo que están idolatrando. Por ejemplo, las personas que adoran los últimos teléfonos inteligentes probablemente no estén pensando en lo que están idolatrando, simplemente ignoran el hecho de que están eligiendo evitar algo más en su vida.

Falta de realización: si siempre estás persiguiendo cosas materiales, es posible que no puedas encontrar eso de “la realización” en tu vida. Esto se debe a que la mayoría de las cosas materiales no brindan ninguna satisfacción duradera.

Miedo a lo desconocido: si idolatras algo, probablemente hayas investigado mucho al respecto, te hayas familiarizado mucho con eso que idolatras e incluso te hayas encontrado con personas que tienen intereses similares.
Esto te hace sentir como si supieras todo lo que hay que saber sobre esa cosa. Esto en ocasiones te podría hacer sabio en tu propia opinión.

Escuchas lo que quieres oír: muchos escuchamos solo lo que queremos oír. Te dicen “no, ten cuidado” y escuchas “hazlo, pero con cuidado”. Cuando en realidad ya te dijeron que no.

¿Cómo determinar los deseos dados por Dios?

.No temas, Dios pondrá los deseos correctos en tu corazón. Vamos ahora a separar los deseos para nuestras vidas que creemos que Dios tiene para nosotros, de los verdaderos deseos que Dios pone en nuestro corazón. Es muy importante que aprendas a diferenciar esto que te acabo de decir para que no cometas errores muy lamentables en el futuro.

Los deseos dados por Dios son de lo que quiero hablar contigo hoy. A veces la vida puede ser complicada y confusa. Preguntas como ¿Cuál es mi propósito en esta vida? ¿Qué es lo que se supone que debo hacer? Decidir, se hace difícil con tantas opciones, alternativas y caminos en esta vida.

Por lo general, tenemos dudas acerca de si lo que tenemos en mente es nuestro plan o si se trata del plan de Dios, porque nosotros tenemos ideas y metas que queremos lograr, pero no estamos seguros de si es lo que verdaderamente debemos hacer. ¿Es solo una idea que yo tuve o es algo que debo conseguir? ¿Cómo sabemos lo que es correcto para nosotros? David dijo en el Salmo 37: si confías en Dios y haces el bien, Él te concederá los deseos de tu corazón.

Pon a Dios en primer lugar y espera

Se dice que, si honras a Dios, él pondrá en ti los deseos correctos. Cuando tienes el deseo de complacer a Dios y has puesto tus caminos en sus manos, él se asegurará de que tengas los deseos correctos. Cuando haces esto, tu voluntad está alineada con la suya, lo que significa que cualquier cosa que quieras hacer, la puerta que quieras abrir, la posición que quieres conquistar, la persona que quieres conocer, puedes actuar con la seguridad de que Dios está poniendo sus deseos en ti.

Para el creyente, no es difícil conocer el verdadero propósito de Dios en nuestras vidas o conocer su voluntad. Si lo pones a Él en primer lugar, vas a tener sueños que te motivan, cosas que te apasionan, cosas que te harán sentir que estás haciendo bien las cosas. Sentirás que Dios te está guiando hacia tu destino.

Mira, si le has entregado tu vida a Jesús, si le has entregado tus caminos, puedes estar seguro y confiado en que Dios te estará guiando. Dios cerrará las puertas incorrectas y abrirá aquellas que son de bendición. Incluso, pondrá disposición en el corazón de aquellos que no querrán ayudarte.

Conclusión

Si has dado el salto de fe, Dios se encargará de que tengas los deseos correctos, en el momento correcto en el tiempo exacto.

Saúl jamás pensó que tenía lo que se necesitaba para ser rey, creo que hasta el mismo Samuel tuvo sus dudas, pero no le quedó de otra que obedecer. Confiar en el plan de Dios.

Asimismo, en ocasiones vas a creer que no tienes madera para hacer algo, pero no importa lo que tú creas, lo importante es que confíes, te dejes guiar por Dios.

Ahora quiero que, cada mañana, cuando despiertes, lo primero que necesito que hagas es decir: Señor, que se haga tu voluntad en mí, no la mía. Haz esto y confía en que Dios hará el resto. Déjale todo a Él.

Te aseguro que pronto te sentirás capaz, te sentirás con mucha confianza, lleno de su Santo Espíritu para lograr cualquier cosa que Él ponga en tu corazón.

Él te dará el valor, la voluntad, la habilidad, la fuerza y los recursos para que hagas aquello que ha planeado para ti. Dios pondrá los deseos correctos en tu corazón.