Nadie dijo que era fácil ¡No te rindas!

Nadie dijo que sería fácil

Nadie dijo que era fácil. En la vida existen tormentas violentas, tempestades complejas y vientos huracanados de dificultades sorpresivas, vicisitudes y situaciones que en general golpean la barca de la existencia humana con la idea de probar nuestras fuerzas. Todos los hemos experimentado alguna vez y nadie dice que son fáciles; sin embargo, ¡No te rindas!

Ninguno enfrentó alguna situación de estas sin haber emprendido un viaje honorable como lo es iniciar un negocio, perseguir una carrera, dar el «sí» e incluso dejar para siempre el hogar paternal. Todo deseo está sujeto a algún riesgo, pero hay que intentarlo «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7).

Los que no lo intentan o los que renuncian a la travesía y escogen vivir a la orilla de la vida, viven muchísimo más tranquilo, pero también más inconformes «¡Quién me diera que viniese mi petición, Y que me otorgase Dios lo que anhelo!» (Job 6:8). Fuimos creados para alcanzar el puerto de nuestros propósitos y metas, pero hay que atreverse a enfrentar los temporales lluviosos.

Proseguir adaptándote a las circunstancias, mejorando el plan, resistiendo al viento y confiando que algo mejor está llegará. «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Santiago 1:17). Sus buenos regalos te alcanzarán.

4 principios de Jesús sobre cómo manejar las dificultades de la vida: Nadie dijo que era fácil

Los creyentes fieles se enfrentarán inevitablemente a tiempos de prueba, dolor y dificultad. Es una parte de la vida que no podemos evitar. Lo que sí podemos hacer es aprender a responder correctamente a las circunstancias difíciles.

Es decir, como leemos en Santiago 1:2-4: «Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada«.

En otras palabras, ¡no te asustes! Dios nos ha dado las herramientas para superar las dificultades con facilidad cuando seguimos su plan para nuestras vidas.

Hay muchas razones diferentes por las que las personas experimentan dificultades o «pruebas» en sus vidas: enfermedad o dolencia; una relación rota; problemas financieros; soledad; o algún otro desafío. Puede ser muy fácil culpar a Dios por estas cosas en lugar de verlas como una oportunidad para crecer en Él y confiar en Él. 

Siempre tendrás problemas en este mundo

La vida nunca es perfecta. Como dice la Biblia, solo se nos promete que Dios nos ayudará a través de todos los problemas que enfrentaremos en esta vida.

Pero, OJO, esto no significa que debamos ser fatalistas y esperar que los problemas se nos presenten. Debemos seguir orando y pidiendo a Dios que nos ayude a evitar muchos de los problemas que podríamos enfrentar. Es más, debemos pedirle a Dios hasta que nos libre de nosotros mismos.

Sin embargo, cuando los problemas lleguen, no hay que sorprenderse, sino esperarlos. Siempre que te encuentres en una situación nueva o con gente nueva, es bueno que seas consciente de que pronto puedes encontrarte con dificultades.

Conocer lo que te acabamos de explicar te ayudará a no sorprenderte y a prepararte para los retos que pueda tener que afrontar. Recuerda que hay muchos tipos de problemas: financieros, de salud, familiares, laborales, etc. Sé consciente de que llegarán y prepárate para afrontarlos.

No tengas miedo cuando te persigan o te maltraten

En la Biblia, vemos muchos ejemplos de personas que fueron perseguidas o maltratadas. El ejemplo más obvio es el de Jesús mismo. Si eres maltratado o perseguido, no tengas miedo. Si estás siguiendo la voluntad de Dios, serás maltratado.  Es un hecho que debes aceptar.

Así que, esté preparado para aceptar que puede ser perseguido o maltratado. A menudo nos gusta pensar que seremos la excepción a la regla, que no seremos perseguidos porque somos personas amables y cariñosas. Pero no es así.

Debemos prepararnos porque los demás no siempre nos tratarán con respeto. Recuerda que Jesús fue maltratado y perseguido, y permaneció fiel a Dios hasta el final. Tú puedes hacer lo mismo cuando seas maltratado.

Ten valor y sé fuerte; al final pasarás la prueba, nadie dijo que era fácil

Cuando estás pasando por un momento difícil, es fácil rendirse y sentirse abrumado por la situación. No te dejes atrapar tanto por el problema que te olvides de confiar en Dios.

Recuerda que Dios tiene un plan para tu vida. Él sabe lo que es mejor para ti. Él envió a su hijo, Jesús, a morir por nosotros porque nos ama. Quiere que tengamos vida eterna con Él en el cielo.

No lo olvides, tienes la palabra de Dios en la Biblia, también debes orar a Dios y pedirle que te ayude a superar tu problema. Al final pasarás esta prueba y serás más fuerte por ello. Podrás mirar hacia atrás en este tiempo con fuerza y valor.

Por último, medita en lo que es bueno y agradece a Dios por ello

Puede ser fácil centrarse en los problemas de nuestra vida y olvidar apreciar lo que es bueno y correcto. Cuando estás pasando por un momento difícil, puedes sentirte solo y que Dios te ha abandonado. Esto puede llevarte a sentir emociones negativas como la ira o la desesperación.

No te dejes llevar por las emociones negativas. En su lugar, concéntrete en las cosas positivas de tu vida. Siempre hay algo bueno. Incluso si estás pasando por un problema realmente difícil, habrá algo bueno en tu vida: una persona, una mascota, una posesión, un lugar … Algo que puede ayudarte a centrarte en las cosas positivas de tu vida.

Acuérdate de dar gracias a Dios por esas cosas. No solo te ayudará a mantenerte positivo y agradecido, sino que también mostrará a Dios que estás agradecido por lo que te ha dado.