Poderosa Oración por la familia

Hermoso Dios, Padre Soberano, mi familia, mis hijas, mis hijos hoy pongo en tus manos.

Dales sabiduría, ayúdales a ser mejores en todo lo que hacen, las palabras que hablan, que se junten con gente buena y no cometan los mismos errores que cometimos sus padres.

Y también a nosotros como cabezas del hogar danos el entendimiento para saber dirigir nuestras familias.

Oro en este día ante tu altar por una familia sana, por armonía duradera, que nuestra convivencia sea siempre con respeto, que podamos dialogar con calma.

Que aprendamos a enfrentar nuestras dificultades y si tenemos que hablarnos de nuestros errores que sea sin palabras hirientes, basándonos siempre en tu palabra y hablándonos con la verdad, sin mentiras, sin manipulaciones ni engaños.

Aunque entendemos que cometemos errores a veces porque seguimos siendo humanos, te ruego que en nuestra relación familiar maduremos y crezcamos, que cada día que pase nos tratemos mejor, platiquemos, escuchándonos los unos a los otros con suficiente atención y con cariño.

Podemos decir con seguridad Dios mío, que hasta aquí tú nos has guiado con tu mano.  Nosotros, padres y madres, tuvimos que sufrir y esforzarnos en el camino a esta tierra prometida pero nuestros hijos hoy gozan de bendiciones que parecieran ser gratuitas.

Y todo viene de ti Señor, es por tu gracia, pero ayúdanos para que nuestros hijos entiendan que siempre tendremos el compromiso y la responsabilidad y de administrar con prudencia todas las cosas que nos mandas: La oración, El tiempo, la salud, las finanzas, el lugar donde vivimos, el dinero que honestamente nos ganamos.

Aún debemos de tratar como grandes bendiciones la relación de amistad con las personas que a diario conocemos, sean quienes sean, por nuestro testimonio y nuestro trato hacia ellos tú podrás usarnos como medio para transformar sus corazones.

Todos los recursos con los cuales nos bendices, serán en gran manera prosperados si como familia, como personas, como hijos tuyos, aprendemos a no despilfarrar tus regalos, tu gracia, tus respuestas a nuestras oraciones.

Deseamos enseñarles tantas cosas buenas, quien mejor como tú, Maestro de maestros, puedes capacitarnos para que con nuestro ejemplo, con nuestras acciones mostremos a nuestros hijos que tu palabra es poderosa, fiel y verdadera.

Necesitamos fortaleza y paciencia para ponerle freno a nuestra lengua y no vociferar gritos y palabras que golpean el alma, que matan los sueños, para no lastimar el corazón de los que amamos con nuestras egoístas actitudes.

Nos humillamos ante ti Señor, para que desde hoy nos abras los ojos y nos ayudes a no ser de doble cara, de débil carácter, saca de nosotros toda hipocresía.

Que en nuestro hogar no se escuchen las críticas necias, las calumnias, las mentiras, ni expresiones de odio o rencor en contra de nadie.

Líbranos de esas tentaciones engañosas que causan dolores, divisiones y que nos atan para no gozar en familia tantas de tus bendiciones.

Hemos pecado, hemos cometido errores y lo reconocemos, queremos ser mejores, tenemos que cambiar y necesitamos tu ayuda, este es hoy nuestro ruego, amado Dios, Amén

Escrita por Hermes Alberto Carvajal