¿Por qué a veces sientes que no encajas?

¿Por qué a veces sientes que no encajas?

A Dios no le impresiona tu asistencia a la iglesia, tus buenas acciones o incluso tu fe en Él. Conocerle y ser conocido por Él requiere algo mucho más profundo que un sistema de creencias superficial.

Para poder seguir a Jesús de verdad, tienes que ser como Él -amoroso, amable y humilde- lo cual no es fácil cuando estás rodeado de gente que constantemente menosprecia a los demás, haciéndose ver mejor destrozando a los demás y presumiendo de su propia grandeza.

En fin, es difícil no caer en el juego de la comparación y la competencia como creyente porque está profundamente arraigado en la sociedad, pero eso no hace que sea más fácil de resistir. En todo caso, seguir a Cristo te pondrá en desacuerdo con el mundo que te rodea incluso más que antes.

Lo que vale la pena no siempre es fácil de encontrar

Si quieres ser un velocista de talla mundial, tienes que entrenar como tal. No puedes simplemente salir a correr un par de veces a la semana y esperar competir con los velocistas más rápidos del mundo. Sin embargo, muchos de nosotros esperamos convertirnos en un excelente seguidor de Cristo sin esforzarnos.

Así es, no queremos renunciar a nuestros programas de televisión favoritos, dejar de ver la última novela o dejar de salir con nuestros viejos amigos. Solo queremos los aspectos positivos de seguir a Jesús, no lo difícil. Y así seguimos intentando encajar cuando ni siquiera sabemos cómo queremos ser en primer lugar.

El problema de querer encajar

Todos queremos encajar y caer bien. Tenemos un anhelo muy arraigado de ser aceptados y queridos por los demás. Pero con demasiada frecuencia tratamos de encajar con la gente equivocada, con amigos que menosprecian a los demás, que juzgan duramente a los demás o que se ponen a sí mismos en primer lugar.

Entonces, en vez de seguir a Jesús, puede que estés intentando encajar con personas que juzgan y critican a los demás como inferiores, personas que presumen de sus logros y posesiones, personas que menosprecian a los demás para parecer mejores.

Amigo, amiga, seguir a Jesús no es tratar de encajar con personas que se jactan de lo grandes que son o que desprecian a otras personas. Se trata de seguir el ejemplo de Cristo de servir y amar a los demás, sin importar quiénes sean o cómo se vean.

Encontra tu valor más allá de encajar

Como creyente, tu valor no se basa en lo bien que encajas. Tu valor como ser humano no está determinado por el número de amigos que tienes, el trabajo que tienes o lo que posees. Nada de eso importa a los ojos de Dios.

Ahora bien, lo que a Él le importa es tu corazón, la condición de tu alma. ¿Eres humilde, cariñoso y amable? ¿O eres juzgador, críticón y codicioso? ¿Qué clase de amigo eres? ¿Y qué clase de persona intentas ser?

Estas son las preguntas que más importan a los ojos de Dios. Así que si estás siguiendo a Cristo, no necesitas sentirte presionado para tratar de encajar con la gente equivocada. No tienes que sentir que estás fallando si no tienes toneladas de amigos en tus redes sociales o un trabajo de alto estatus.

3 maneras de dejar de perder el tiempo tratando de encajar

Busca lo bueno de los demás a tu alrededor. En lugar de fijarte en lo que está mal en los demás, busca lo que está bien. Busca las cosas que tienes en común con ellos y construye una relación a partir de ahí.

Sé tú mismo, pero sé la mejor versión de ti mismo. Muchos creyentes, aunque no lo creas, podemos caer en la arrogancia, por ser hijos de Dios. Es bueno que tengas confianza en quién eres y en lo que representas, pero no dejes que eso se convierta en arrogancia. Sé humilde, sé amable y sé lo mejor que puedes ser. Hazlo por amor a Cristo.

Deja de lado las expectativas. No esperes que los demás se ajusten a tus ideales o que les gustes por lo que crees que deberías ser. Deja que la gente sea quien es, y tú sé quien eres. No hay mejor testimonio que el vivir predicando con el ejemplo.

Resumen

Seguir a Jesús no es tratar de encajar con la gente equivocada. Se trata de dejar que Jesús te cambie de adentro hacia afuera para que puedas ser su ejemplo de amor, humildad y bondad, sin importar con quién estés.

Recuerda, no tienes que encajar con la gente equivocada para encajar con Cristo. Solo tienes que dejar que Él te cambie de adentro hacia afuera para que puedas ser Su ejemplo sin importar con quién estés. Anda, ve y muestra a Cristo.