¿De dónde viene tu fuego?

¿De dónde viene tu fuego?

Actualmente, la sociedad está compuesta por diferentes tipos de personas, por lo tanto, cada una de ellas posee sueños, metas y objetivos distintos. Es más, lo único común hoy en día entre la gente es la vivacidad que han decidido tomar para lograr lo que se han propuesto.

Sin embargo, para llevar a cabo sus planes tienden a apartarse del buen camino para andar en perversidad. Amigo lector, tú que también esperas hacer cumplir tus anhelos, respóndeme esto: ¿De dónde viene tu fuego?

Todo lo que apasiona produce una llama interior que aviva nuestras emociones y nos mantiene con el deseo de poseerlo para luego disfrutarlo. El amor, dinero, placer o la vanidad nos llevan a hacer cosas que podrían afectar de forma positiva o negativa a nuestros semejantes: “No todo fuego es el mismo. El fuego Santo viene de Dios y el fuego extraño viene del hombre” (Paul Lewis), veamos de qué trata esto.

1. El fuego Santo

Este no es más que el fuego de Dios que calienta, ilumina y da vida se alimenta de compartir y su calor atrae e invita a la unidad, por lo cual, ninguno hará nada por beneficio propio, sino para lograr el bien común.

¿Cómo se adquiere?

Dios nos ha compuesto de cuerpo, alma y espíritu, este último no es más que esa parte de Él que mora en nosotros. Por lo cual, no puede ser corrompido, pero si menguado. Lo que quiere decir que estamos encargados de mantenerlo avivado, para esto debemos evitar sucumbir ante el pecado.

Así es, la carne no entiende el amor y la fe que sentimos por Jesús, por eso existen quienes llenos de maldad intentan apagarnos más “No apaguéis al Espíritu” (1 Tesalonicenses 5:19).

¿Cómo sé que es de Dios?

Cada persona experimenta un avivamiento diferente dentro de sí que disparan sus emociones y esto va a depender de la comunión que tenga con el Señor. Algunos dicen que el fuego de Dios empieza como una pequeña brasa que produce un ardor resplandeciente hasta que se convierte en fuego arrasador. Sin embargo, no importa el grado o la intensidad de la llama, lo importante es que aprendamos a reconocerlo para poder estar llenos de él.

2. El fuego extraño

Este es el otro tipo de fuego del que creyente debe cuidarse. Un fuego devorador que crece cuando nos fiamos de nuestra propia prudencia y permitimos que lo que está a nuestro alrededor se adueñe de nuestro corazón. Por lo que nuestras actitudes se vuelven frívolas con tal de alcanzar el objetivo. Todo lo que viene del hombre daña y más cuando Dios no mora en él.

El fuego de Dios puede ser avivado, pero también apagado, por eso cuando nuestro espíritu desfallece el Señor nos hace pasar por situaciones difíciles para que enfrentemos los miedos y retomemos el fervor, pues el avivamiento solo depende de nosotros.

Conclusión

No todo fuego es igual, dice Paul Lewis. El Fuego Santo calienta, ilumina y da vida, se alimenta del compartir. El fuego extraño crece cuando confiamos en nuestra propia prudencia y permitimos que lo que nos rodea se apodere de nuestro corazón. Todo lo que viene del hombre duele y más cuando Dios no habita en él.

Jesucristo es la esperanza, la fe y el amor que sostiene nuestras vidas, del cual todo quisiéramos estar llenos para que el mundo sepa por qué nos movemos y no tengan que preguntar ¿De dónde viene tu fuego?