Estas Cosas Pasan Cuando Hablas de Más

Estas Cosas Pasan Cuando Hablas de Más

Hoy vamos a hablar de algunas cosas malas que pueden ocurrir si hablas demasiado. Aprenderás sobre el poder del silencio. Quiero que sepas que es una de las cosas más importantes que una persona puede hacer. Si aprendes esto, te prometo que las cosas empezarán a ir cada vez mejor para ti.

El silencio es lo contrario de la palabra, pero como la comunicación es tan importante, la palabra y el silencio van bien juntos. El silencio no es un signo de renuncia, sino de contención, de pausa y de reflexión. También significa prudencia. El silencio puede ser muy significativo.

Así es, tan solo guardando silencio te vas a sorprender de todo lo que vas a cambiar y a evitar en tu vida.

Ahora empezamos con la instrucción de hoy. Estate muy atento porque es tremendamente poderoso.

En la Biblia, cuando estudiamos la vida de Jesús, nos damos cuenta de que, a menudo, guardaba silencio. Nuestro Señor sabía exactamente cuándo responder y cuando guardar silencio. Pero también sabía exactamente cuáles palabras usar con gran sabiduría.

¿Qué pasa cuando hablas de más?

Lo primero que pasa cuando hablas de más es que casi siempre terminas juzgando a los demás. Terminas diciendo cosas no tan buenas e hirientes sobre la vida de los demás.

Es decir, comienzas a dar tu opinión de cómo crees que deberían los demás vivir sus vidas, de cómo deben tomar decisiones y esas son de las peores cosas que le puedes hacer a otro ser humano.

Seamos realistas, a nadie le gusta que le digan cómo deben vivir sus vidas. De hecho, aunque tengamos buenas intenciones, debemos respetar el espacio de los demás.

Hay una canción muy bonita de Peregrinos y Extranjeros, que me encanta. Se trata de su «Canción de esperanza». En esta hay una estrofa que dice:

Yo quisiera poner tu vida en mi vida,

y quisiera enseñarte

cuan bueno es dejar

todo aquello

que hiere tu alma

y venir a ese único ser

que me puede sanar.

Mas yo se

que no puedo decidir por ti

Solo en ti,

en tu mano está el decidir por ti.

Aunque no lo creas, infundimos cierto temor en las vidas de aquellos que queremos cambiar. Muchos de ellos cuanto nos ven dicen: Wow! Ahora viene fulanito con su irritante doctrina.

Deja que Jesús obre en estas personas, no tú. Lo mejor que puedes hacer es dar testimonio con tu vida. Es mostrar a Cristo en todo lo que haces para que así ellos le conozcan.

Es cierto que debemos predicar, pero es mejor predicar con el ejemplo. Muchas veces estamos viviendo vidas caóticas, pero estamos más interesados en arreglar las vidas de los demás. No nos detenemos a sacar nuestra propia paja del ojo.

No te dejes intimidar por el silencio

No me estoy contradiciendo, espera. La psicología lo sabe, las personas que hablan demasiado en la mayoría de las ocasiones, simplemente lo hacen para llenar silencios incómodos. Pronto dicen cosas que no deberían.

¿Te parece familiar? Hablan de cosas sobre las que no saben, pero las dicen simplemente por tratar de agradar a los demás.

A mí siempre me ha llamado la atención, cuando analizo diferentes culturas. Curiosamente, el líder es que siempre está más callado.

Otra cosa curiosa es que, cuando hay un problema, la gente tiende a preguntarle por qué saben que sus palabras no son vagas. De hecho, son valiosas y dan gusto escuchar.

Por tanto, si quieres que la gente te preste más atención y que te tengan respeto, aprende a hablar menos. Que lo que digas tenga valor. Necesitamos que de ti salgas palabras edificantes.

No reveles datos de tu intimidad

Prácticamente, cuando no sabemos guardar silencio, terminamos vendiendo gratis a nuestra pareja, a nuestros hijos a nuestros amigos.

Cuando revelas cosas tuyas, privadas a otra persona estás revelando datos que no deberían saber. De hecho, el corazón de las personas solo lo conoce Dios. Las personas que crees tus amigos, pueden realmente ser tus enemigos más férreos.

Cualquier detalle de tu vida puede ser usado en tu contra. Tu mejor amigo es Jesús. Él no ventilará información que te pueda perjudicar como si lo hicieran algunos amigos cuando se molesten contigo.

Hablar de más para impresionar

Es decir, no hay necesidad de hacerle creer a la gente que sabes sobre alguna cosa, cuando no es verdad.

Más vale callar y parecer tonto que no hablar y que lo confirmen.

Entonces es muy importante que entiendas que debes tratar en lo posible de no convertirte en un pesado o una pesada. Es mejor que te pongas en acción, y dejes las muchas palabras de lado.

Hablar y hablar e ignorar valiosos consejos

Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.

Proverbios 15:22

 

Esto quiere decir que, si tienes planes y fracasan lo más probable es que se deba a que no consultaste lo que tenías en mente. Tus planes tendrán éxito cuando pides consejos a los sabios. A las personas con experiencia que ya han desarrollado la idea que estás por concebir.

Por favor, no seas sabio en tu propia opinión.

No hables de la vida de los demás

Chismear es malo ya de por sí, pero no solo eso: pasar el tiempo hablando de los fracasos y éxitos de los demás te quita enfoque. Así es, terminarás dejando de prestar atención a tu propia vida.

Por otro lado, tampoco reveles los secretos de los demás.

Cuando discutas con tu prójimo, no reveles los secretos que otros te confiaron (Proverbios 25:9).

Conclusión

Si acabas hablando demasiado es muy posible que los demás se den cuenta. En algunos casos, la gente se aburre o se ofende por el exceso de charla. Debes saber que no solo te juzgarán por hablar demasiado, sino que también acabarás sintiéndote mal contigo mismo.

Si quieres sentirte mejor contigo mismo, intenta limitar el tiempo que hablas y asegúrate de que cada conversación tenga un propósito.

Es importante que te tomes tu tiempo para pensar qué cosas quieres decir antes de abrir la boca. Encuentra la fuerza para callar y actuar.

Hablar demasiado no significa que vayas a decir siempre las cosas correctas o que no seas capaz de expresarte. Solo significa que debes tener mucho cuidado al hablar.