¡Disfruta Una Vida Plena!

vida plenaTodos los seres humanos anhelamos vivir en plenitud, inspirarnos en lo que más nos gusta, trabajar donde nos sintamos cómodos y satisfechos con lo que hacemos. Pensamos que tener una buena casa, carro y estabilidad financiera es lo más cercano a la felicidad. Sin embargo, estar pleno, va más allá de eso e incluye ciertas condiciones.

Tener paz algo que no se puede comprar, por lo tanto, se trata de una meta más por alcanzar a lo largo de la vida. No obstante, esta nos exige cumplir normas dentro de la sociedad en la que vivimos.

Por ejemplo, amar al prójimo, se ha vuelto la tarea más difícil en estos tiempos, siendo el primer mandamiento, sería esa la condición más importante, para sentirnos realizados. Pero se están viviendo situaciones, que enfrían nuestras emociones.

El amor de Dios es infinito, y lo demostró al morir por nuestros pecados en la cruz. Por lo tanto, es bueno meditar en esto para aplicarlo a nuestras vidas, pues es lo que nos llevará a lograr una armonía segura.

¡El amor es la clave para una vida plena, demuéstralo!

El respeto, la gratitud y la obediencia, son características específicas de cada persona, pero que no todos lo poseemos. Cuando decidimos buscar el equilibrio en nuestras vidas, generalmente hay que hacerlo desde adentro.

La decisión está en ti, caminar y vivir como lo hizo el hijo de Dios, nos promete alcanzar las bondades del altísimo. El apóstol Juan en las Escrituras afirma, que para sentir la manifestación del Padre, hay que ser obedientes y con base en ello, serán perfeccionados cada ámbito de nuestras vidas. Es la seguridad que aspiramos tener, para desarrollar el potencial que poseemos y llegar, a ese ideal de vida que queremos.

Examínate y analiza qué quieres para ti y los que te rodean, cómo quieres vivir el mañana, qué legado vas a dejar en los tuyos, has que tus huellas sean imborrables. Da sin esperar y tal vez, recibas mucho más de lo que buscas.

El hijo de Dios tuvo miedo, sin embargo, no desobedeció, pues quería alcanzar aquello que prometió, darnos vida en abundancia. Él pagó el costo más alto, para dejarnos la parte más fácil, amarnos los unos a los otros. Por eso, si en este momento, tienes algún rencor en tu corazón, te insto a que te des la oportunidad de sanar tus heridas, permitir que la paz llegue a ti, para recibir en grande.

Estamos viviendo tiempos difíciles, con situaciones mundialmente alarmantes. Se hace necesario buscar eso que nos garantice, no solo estabilidad material, sino tranquilidad física y mental. No debemos cerrarnos, debemos abrir paso a la unión, si a tu hermano(a) le falta y tú tienes, provéele, deja que Dios haga y tú seas su instrumento.

La recompensa viene de lo alto, ¡No dudes!

A veces pensamos recibir para poder dar y tener una vida plena, y es eso lo que no deja que fluya nuestra bondad interior.

Hay un pasaje en el libro de los (Salmos 12), que reza “Bienaventurados todos los que en él confían”. Es una promesa que puede parecer ambigua, pues no hay ningún tipo de garantía en ella, pero, aun así da fe de que se os dará. Deja que lo bueno que llevas por dentro llegue a todo el que lo necesite, que tu mano derecha, no sepa lo que hace tu izquierda.

Recuerda que la gran recompensa del Hijo de Dios, fue estar eternamente al lado del altísimo. Si quieres que la tuya sobrepase tus expectativas empieza hoy, no mires raza, color o estatus para ayudar, hasta con una sonrisa podrías ganar el cielo. Son estos actos los que nos hacen disfrutar una vida plena.