Esperar En El Señor Sin Fallar En El Intento

Esperar en el SeñorEsperar en el Señor es un concepto difícil, especialmente en el mundo acelerado de hoy. Con tantas cosas sucediendo a nuestro alrededor, puede ser fácil olvidar que no estamos solos en esto. Dios no nos ha dejado solos, y nosotros tampoco deberíamos ni siquiera pensar en eso.

Por esta razón, cuando nos cuesta entender un pasaje de las Escrituras o nos enfrentamos a un problema que nos parece demasiado abrumador para manejarlo solos, esperar en el Señor es primordial. Pero ¿Esperar qué? ¿Por qué debemos esperar?

Esperemos conformes en el Señor porque Él es bueno

Tomemos un momento para analizar la idea de esperar en el Señor. Uno de los aspectos más desafiantes de seguir a Cristo es a menudo saber cuándo esperar las respuestas o dejar que Dios haga su voluntad en nuestras vidas.

No obstante, a veces en medio de nuestra dificultad sentimos que todo lo que hacemos va a resultar en fracaso y decepción. Y si bien la espera puede ser frustrante, también debemos pedirle a Dios que nos llene de su paz, de esa paz que sobrepasa todo entendimiento.

Esto quiere decir que, podemos estar atravesando un valle de sombras y muerte, pero con la paz que proviene de conocer a Dios y confiar en Él, sin importar lo que suceda después: Él nunca nos abandonará (ver Salmo 46:1-2), nos ama incondicionalmente y mucho antes de nuestra concepción (ver 1 Juan 4:19), y nunca está lejos de nuestros pensamientos o nuestras oraciones. De hecho, a veces pensamos que todo va mal, pero las cosas van como Él las ha planeado y luego nos damos cuenta de que sus pensamientos no son iguales a los nuestros, son mucho mejores. (ver Isaías 55:8).

Esperar en el Señor es importante para el discernimiento

Nada es seguro en esta vida, y esperar en el Señor puede ayudarnos a discernir si algo que estamos considerando es para Él o para nosotros. La Biblia nos dice que debemos esperar en el Señor, y este es un gran mandato para los creyentes.  Esperar también puede ayudarnos a discernir nuestro propósito en la vida.

Cuando estamos ansiosos o preocupados por el futuro, a menudo no podemos ver lo que hay más allá del horizonte inmediato. Cuando esperamos pacientemente, tenemos la oportunidad de vislumbrar nuestro futuro. La espera también nos ayuda a discernir lo que es importante en nuestra vida. Esperar en el Señor nos permite discernir lo que es verdaderamente relevante en nuestra vida y crea un mayor sentido de las prioridades.

Esperar en el Señor muestra humildad

La humildad es uno de los mayores atributos de una persona que espera en el Señor. Cuando esperamos en Él, debemos ser humildes.

Salmos 27:14
Espera al SEÑOR; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al SEÑOR.

Esperar con humildad significa que debes reconocer que no lo sabes todo. Incluso el más sabio de nosotros tendrá momentos de incertidumbre. Cuando estamos en esos momentos, debemos reconocer que no lo sabemos todo y debemos pedir ayuda.

La espera nos ayuda a estar más atentos

Preocuparse por el futuro, estar ansiosos y fijarnos en lo que viene puede hacer que estemos menos atentos a lo que ocurre en el presente. Esperar en el Señor puede ayudarnos a estar más atentos a detalles de nuestro día que son importantes. Igual nos permite apoyar a las personas en nuestra vida que están igual atravesando esa prueba.

Es decir, podríamos estar más atentos a nuestras finanzas y a las tareas diarias. Podríamos escuchar y apoyar a nuestros seres queridos que quizás tampoco entienden cómo esperar en el Señor.

Pero al estar pensando en lo que viene, nos distrae y descuidamos lo que tenemos pendiente en el ahora, lo que empeora nuestra situación. Esperar en el Señor puede ayudarnos a estar más atentos a las necesidades de nuestra familia o comunidad.

Esperar fomenta la perseverancia

La paciencia es una virtud que a menudo se pasa por alto y se infravalora. Esperar en el Señor puede ayudarnos a ser pacientes en nuestra espera. Esperar es a menudo un concepto difícil para aquellos que son impacientes.

Míralo de esta forma, queremos resultados ahora, y a veces la impaciencia puede hacer que nos impacientemos con el proceso de Dios. La espera puede ser frustrante, y podemos sentir que estamos sufriendo, volviéndonos locos. Pero la paciencia es un componente vital de la espera en el Señor, y nuestra perseverancia se verá muy reforzada cuando seamos pacientes.

La espera es una disciplina espiritual

Esperar es una disciplina. Esperar en el Señor es una disciplina espiritual. Esperar en el Señor nos ayuda a ser más disciplinados en la espera. Una disciplina espiritual es cualquier buen hábito que desarrollamos que hace crecer nuestra fe y fortalece nuestra relación con Dios.

Esperar en el Señor puede ser una muy buena disciplina espiritual. Debemos tomar tiempo para orar, leer la palabra de Dios, y simplemente estar quietos.

Asimismo, esperar en el Señor puede hacernos más introspectivos y desarrollar la paciencia con nosotros mismos. Es más, durante la espera puede que nos volvamos más agradecidos y menos atrapados por las superficialidades de la vida. Esperar en el Señor puede ayudarnos a desarrollar la capacidad de dejar de lado nuestras ansiedades y estar más en paz en la incertidumbre.

Dejar la espera en manos de Dios puede ser extremadamente fructífero.

A veces, la espera puede ser muy desafiante. Otras veces, esperar puede ser muy fácil. Pero cuando confiamos en que Dios tiene el control y no nos va a abandonar, tendremos la fuerza y el consuelo para esperar.

Cuando tenemos tiempo para simplemente esperar en Dios y estar quietos, podemos tener tiempo para reflexionar sobre sus promesas y acceder a recursos espirituales muy valiosos.

Es más, podemos tener tiempo para reconocer nuestra fragilidad y tener la fuerza para confiar en Dios.

Conclusión

La espera en el Señor puede ser difícil y desafiante, pero también es una práctica extremadamente fundamental que puede ayudarnos a estar más atentos, a ser más humildes, a desarrollar la perseverancia y a tener una relación más personal con Dios.

De hecho, aun con los magníficos ejemplos de espera en el Señor como el de Job, los profetas y Jesús, todavía nos resultará imposible o difícil esperar en Dios. Sobre todo, cuando no podemos entender con claridad cuál es Su plan o Su propósito en nuestra vida.

Cuando esperamos en el Señor y somos pacientes, podremos acceder a recursos espirituales, reconocer nuestra fragilidad y tener tiempo para simplemente esperar en Dios y reflexionar sobre sus promesas.