Cuando Ayudar a los Demás es lo Único que Importa

Las personas que son rápidas en reconocer y expresar sus necesidades tienden a ser más seguras de sí mismas y menos propensas a ser manipuladas por los demás. Esto es importante porque cuando sabes lo que quieres y cómo lo quieres, si eres un seguidor de Cristo, te será más fácil empatizar con los demás.

Por otro lado, las personas que son lentas en reconocer y expresar sus necesidades, por el contrario, tienden a ser manipuladoras e inseguras. Así que, en lo que respecta a reconocer y expresar tus necesidades, es una buena idea empezar a hacerlo antes que después.

Lo importante es mantener un equilibrio, pues la abnegación, es decir, ayudar con un corazón alegre, es muy difícil de encontrar hoy en día.

La personalidad del «ayudador»

Según la psicología moderna, las personas con personalidad de «ayudador» suelen ser comprensivas, sinceras y cariñosas. Su patrón de comportamiento se orienta hacia las necesidades de los demás, y se siente orgulloso cuando ve que otra persona necesita su ayuda.

La persona con este temperamento de «ayudador», por el contrario, tiene dificultades para identificar sus propias necesidades. Por ello, intentará aprender a reconocer sus propias necesidades y a pedir ayuda sin sentirse querido.

La importancia de reconocer tus propias necesidades

Comprender las necesidades de las personas que nos rodean requiere conocer nuestras propias necesidades. Si no sabes lo que necesitas, es muy difícil ayudar a tu pareja o a alguien cercano a saber como puede ayudarte y cómo ayudarlo.

Mucha gente crece creyendo que las necesidades son malas, que tenerlas es un signo de debilidad o que hay que ocultarlas. Pero las necesidades son en realidad una parte importante de lo que nos hace humanos. Sí necesitas ayuda, pídela.

Las necesidades nos orientan en la vida. Nos ayudan a decidir por qué vale la pena esforzarse y por qué no. ¿Qué merece la pena? ¿Qué no merece la pena? Eso es algo que solo tú puedes averiguar por ti mismo, ya que las necesidades de cada uno son diferentes.

Ayudar a los demás es lo único que importa en lugar de servirse a sí mismo

La abnegación es un concepto sobre el que se ha debatido y escrito durante siglos. Sin embargo, la preponderancia de las redes sociales ha vuelto a ponerlo en el punto de mira.

A medida que más y más personas pasan horas cada día publicando fotos de sí mismos, tuiteando sobre sus logros o actualizando su perfil de Facebook, la importancia de poner a los demás en primer lugar parece estar desapareciendo.

Por tanto, la abnegación es una cualidad difícil de practicar porque requiere que antepongamos las necesidades de los demás a las nuestras. No siempre es fácil renunciar al tiempo, la energía, el dinero o las pertenencias personales cuando hay tantas cosas en las que se tiene el ojo puesto. De hecho, el desinterés puede parecer casi imposible a veces cuando todo lo que hay dentro de ti desea tanto otra cosa.

Pero hay formas de mantener los pies en la tierra y de concentrarse en ayudar a los demás en lugar de ayudarse a sí mismo.

Todo lo que tienes es tu tiempo y tus palabras – utilízalos sabiamente.

Hay infinitas maneras de ayudar a los demás y una de las cosas más importantes que puedes hacer es ser un ejemplo para todos lo que te rodean. Puedes hacerlo no solo compartiendo tu tiempo y tu dinero, sino también tus palabras.

No tienes que ser un escritor famoso o un orador público para ayudar a los demás. Solo tienes que ser honesto y veraz en lo que dices a la gente. Puedes ayudar siendo abierto y honesto con tus sentimientos y experiencias. Además, siendo sincero y genuino puedes ayudar a otros que puedan estar luchando por encontrar su camino a encontrar consuelo.

Tus palabras también pueden servir para empoderar a otras personas que pueden sentir que no tienen voz. Las palabras son muy poderosas y pueden ser un bálsamo para el alma cuando se emplean correctamente.

Encuentra la alegría de ayudar a los demás

Encontrar la alegría de servir a los demás es un paso importante hacia el desinterés. Aunque mucha gente piensa que el desinterés solo consiste en renunciar y regalar, en realidad también requiere ceder.

Vivir una vida desinteresada significa encontrar la alegría en las cosas que haces cada día. Sin embargo, encontrar la alegría en ayudar a alguien puede ser difícil cuando uno deja constantemente de lado sus propias necesidades. Practicando la gratitud, puedes encontrar la alegría en las cosas que haces a diario y en las personas a las que ayudas.

Ayudar a los demás te ayuda a ti mismo

Hay muchas maneras de servir, pero hay muy pocas que también te ayuden a ti en el proceso. Y aunque ser voluntario en un banco de alimentos local o donar a una organización benéfica son actos increíblemente desinteresados, hay otras cosas que pueden ayudarte a crecer como individuo.

Hay algunas formas de ayudar a los demás que también te ayudan a ser mejor persona. Escribir es una forma de ayudar a los demás y ayudarte a ti mismo a crecer. Escribir para un periódico, escribir para la página web de tu escuela o escribir para un blog son formas estupendas de ayudar a los demás y de mejorar tú mismo.

Otra forma de ayudar a los demás y de ayudarte a ti mismo es enseñando. Puedes ayudarlos compartiendo tus conocimientos sobre cualquier tema que te apasione. Ya seas entrenador de tenis, programador informático o cocinero, puedes ayudar a los demás compartiendo tus conocimientos.

Conclusión

La abnegación es una cualidad difícil de practicar porque requiere que antepongamos las necesidades de los demás a las nuestras.

No siempre es fácil renunciar al tiempo, la energía, el dinero o las pertenencias personales cuando hay tantas cosas que vigilar. Sin embargo, hay formas de mantener los pies en el suelo y centrarse en servir a los demás en lugar de ayudarse a sí mismo.

Todo lo que tienes es tu tiempo y tus palabras: úsalos sabiamente y encuentra la alegría en ayudar a los demás. Ayudar a los demás te ayuda a ser mejor persona, y hay algunas formas que también te ayudan en el proceso.