Consejos para ser un emprendedor exitoso

¿Y que tiene que ver Dios con este tema de «ser emprendedor»?

Emprender es crear, crear es emprender. El primer y más grande emprendedor del universo es Dios mismo. La Biblia dice que después de crear cielo, tierra, y a los seres humanos, les entregó a estos mismo la tarea de seguir emprendiendo, crecer, poblar la tierra, cuidar plantas y animales, sembrar, cosechar, etc. Todo lo anterior es emprender. Cuando se tocan estos temas, debes de pensar primero en tu propia mision en la vida, no en «el dinero». 

Dedicarte a ser un emprendedor al 100 % y comer de esta labor y a la vez dar de comer a otros, es algo maravilloso. Asi, que, este tema tiene todo que ver con Dios.

De lo que te voy a hablar a continuación es sobre cómo ser un emprendedor exitoso. Te comparto esta información porque sé también que nos cuesta un poco de trabajo ponerle precio a nuestro esfuerzo, pero también es injusto permitir que la otra persona sea quien le ponga precio a nuestro trabajo, a lo que con mucho sacrificio hemos creado para emprender.

Sé que podría sonar un poco vanidoso, pero es bueno que sepas que hay ciertos comentarios que deberías ignorar porque se convierten en piedra de tropiezo para tu crecimiento, tanto espiritual como personal.

Permíteme explicarte, esta persona no sabe el sacrificio que has hecho para poder terminar lo que le habías prometido. No tiene idea de lo que te ha costado prepararte ni los recursos que has tenido que emplear para poder entregarle ese trabajo terminado.

Puede que en algunas ocasiones escuches argumentos hirientes como, “yo conozco a alguien que me lo haría más barato”, “No, que está muy caro, yo lo consigo por ahí a un mejor precio”.

Yo sé que estos comentarios podrían hacer que aceptes dar las cosas a un precio casi regalado, pero esto no tiene por qué ser siempre así. Quizás ya te has dado cuenta de que el mundo de hoy tiene como último objetivo hacerte sentir bien, hacerte sentir importante. También es probable que seas una persona humilde y que en ciertas ocasiones no quieras hacerte ver cómo alguien demasiado importante o vanidoso.

En fin, es por esta razón por la que algunas veces terminas aceptando ofertas que la verdad no te convienen. Todo lo contrario, te hieren, te angustian, te hacen sentir mal. Pero vuelvo y te repito, las personas allá afuera no te quieren hacer sentir bien, en cambio, buscan herirte, menospreciarte, humillarte, hacerte creer que no vales nada para poder quedarse con lo valioso que tienes.

No permitas que el maligno se aproveche de tu generosidad 

Las cosas hoy en día no están fáciles. Podemos ver padres de familia sacrificando un domingo o todo un fin de semana porque tienen que trabajar. Imagina, de ello depende la escuela, la casa, la comida y todos los servicios que le dan cierta comodidad a los tuyos. Pero lo cierto es que terminamos haciendo un trabajo que nos traga, nos roba la vida, nos roba la felicidad, nos roba recuerdos felices con nuestros hijos y seres queridos.

Ahora bien, yo te voy a Hacer una pregunta, ¿acaso la vida se trata de poder llegar a Fin de mes? ¿La vida se trata solo de pagar facturas?

Recientemente, escuché a una joven de la comunidad, quien me decía que le habían pedido trabajar sábado y domingo en su trabajo como cajera en un supermercado. Ella había comenzado a trabajar en ese lugar porque le habían prometido un horario flexible. Sin embargo, ya le estaban exigiendo prácticamente que debía trabajar los fines de semana enteros.

Marlene es muy joven. Está estudiando. De hecho, toma clases los sábados, pero le han pedido que trabaje los sábados. Ella está entre la espada y la pared porque con ese trabajo paga sus estudios. Pero su prioridad era trabajar para pagar sus estudios y ahora el mismo trabajo se la está tragando.

Empezar un negocio propio es una experiencia desafiante y gratificante. 

Emprender puede ser un cambio de estilo de vida emocionante que te da la oportunidad de trabajar para ti mismo y establecer tu propio horario, salario y otros beneficios. Sin embargo, también es una gran responsabilidad.

Si tienes el empuje y la determinación de hacerlo realidad, Dios, el dador de todas las cosas te puede dar todo lo que necesitas saber para montar tu propio negocio.

Pero… montar un negocio propio no es para todo el mundo. Requiere trabajo duro, dedicación y a menudo una inversión financiera inicial. Pero si estás dispuesto a dar el paso y darlo todo, puede ser el paso que cambie tu vida para siempre... 

¿Qué significa crear una empresa?

Una empresa es una organización que utiliza recursos (por ejemplo, dinero, personas, activos, tiempo) para crear un producto o servicio que resuelva un problema o cubra una necesidad de otros. Esta es una pregunta habitual que se hace a quienes quieren crear su propia empresa.

Al ver esta definición, es fácil ver que muchas personas están, de hecho, «dirigiendo un negocio» sin siquiera darse cuenta. Pero cuando lo primero que haces es enfocarte en tu compromiso, en obedecer las instrucciones dadas por nuestro Dios y aferrarte a la fe que nos sostiene, todo cambia. 

Emprender con sabiduría 

Servimos a un Dios de orden. El orden y la disciplina son señales de un liderazgo saludable en tu vida. Si eres un líder, buscas la pureza y no aceptas nada que esté por debajo de la mesa. No le faltas a tu integridad.

Es decir, no basta con solo decir “yo quiero ser un emprendedor”. Todos queremos sobresalir, todos queremos triunfar, tener independencia económica, prosperidad. Pero no se trata solo de tener esperanzas, o “declararlo”. No, esta no puede ser tu única estrategia.

Durante el trayecto a tu independencia económica, te invadirá el desánimo, el miedo. En algunos momentos todo lo que has hecho te parecerá en vano. Pero vas a tener que seguir tocando puertas. Pero antes debes pedirle a Dios que te abra las puertas correctas y te cierre las que no son de bendición.

¿Por qué crear su propia empresa? 

Hay muchas razones por las que puede querer crear su propia empresa, entre ellas:

– Quieres ser tu propio jefe.

– No sabes qué quieres hacer después, pero no estás contento con tu situación actual.

– Tienes una idea o un producto que crees que interesará a la gente.

– Tienes una necesidad o un problema que quieres resolver.

– Te apasiona algo y quieres convertirlo en un negocio.

– Tienes grandes habilidades comerciales o de venta.

Si estás pensando en montar un negocio, probablemente te apasione algo. Eso es genial, porque es lo que te mantendrá motivado cuando las cosas se pongan difíciles. Es un viaje largo y desafiante, así que tienes que estar absolutamente seguro de que quieres seguir ese camino antes de dar el salto. 

Los riesgos de crear tu propia empresa

Cuando un creyente crea su propia empresa, se compromete primero con Dios, pues entiende que siempre ha de hacer las cosas correctas. También se compromete consigo mismo, con sus empleados con sus clientes a servir con honestidad, crecer y tener éxito.

Esto significa que pones tu corazón y tu alma en la empresa, a menudo sin mucha recompensa inicial. Los primeros años de gestión de una empresa suelen llamarse los «años de la semilla». Es un término que hace referencia al hecho de que es muy parecido a empezar un jardín plantando una semilla y esperando a que crezca hasta convertirse en un hermoso árbol frondoso que te dará buena sombra.

Entiendes la idea, se necesita mucho trabajo y paciencia para conseguirlo, y hay muchos momentos en los que parece que no se llega a ninguna parte. 

Conclusión

Empezar tu propio negocio es una experiencia emocionante y gratificante. Te ofrece la libertad de trabajar en tus propios términos con el potencial de ganar más de lo que podrías en un trabajo tradicional. Pero también puede ser un proceso muy difícil. Requiere una importante inversión de tiempo y energía, así como una cierta cantidad de riesgo.

La buena noticia es que hay muchos tipos diferentes de negocios que puedes empezar. Puedes elegir algo que se adapte a ti y a las habilidades que el Creador de todas las cosas ha puesto en ti.

Así es, Dios te ha dado talentos que quizás no estás usando. Recuerda la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30). Nuestro Señor nos ha dado talentos que debemos ejercer con responsabilidad. Muchas veces no somos capaces de reconocer nuestro talento, pero si le preguntas a alguien cercano qué piensa que haces bien o en qué cree que te destacas, y de seguro te dirá lo que lleva percibiendo sobre ti desde hace años.

Recuerda, Dios es un Dios de orden. Si quieres triunfar en la vida, necesitas hacer las cosas conforme a su voluntad. Debes dejarte llevar por su palabra y siempre serle fiel, pues Él ha dejado por escrito el plan que tiene para ti.

Mantente firme, mantente fiel. No hagas las cosas mal y confía en Él tu emprendimiento, pues él pone en tu corazón tanto el querer como el hacer, conforme a su plan perfecto.